miércoles, 4 de noviembre de 2009

En 1963 se creó la Denominación de Origen Controlada (DOC). Se creó para aplicar a los vinos que tenían una calidad superior en Italia y sus características eran controladas.
Esta trazabilidad era condicionada por el tipo de uva y el área de producción.
Posteriormente se empezó a pensar en que había que hacer foco en el control de la rastreabilidad y se le incorpora la garantía y surge la Denominación de Origen Garantizada (DOCG).
En el caso de Italia, este control esta a cargo del gobierno.
Estas herramientas permiten que el consumidor sepa lo que elige y responden a sostener la promesa de los productores.
Parte de la credibilidad radica en que no califica el mismo productor y en algunos casos ni su industria.

El que avala la calidad que el productor promete es un externo, primero para el mercado interno y después hacia el mundo.
Estas categorizaciones sostienen los precios.

Si a estos procesos controlados desde las materias primas y la región geográfica de su producción, le sumamos el control en sus prácticas productivas medioambientalmente correctas,nos vamos acercando al producto ideal; nos falta un ingrediente que es la Responsabilidad Social Empresaria. (RSE)

Estos valores DOCG + ECO Normas + RSE (Responsabilidad Social Empresaria), logran la satisfacción de las demandas de los consumidores cada vez más exigentes, en la mayoría de los casos, estas demandas surgen de las mismas promesas que le hacen los productores a los consumidores.

Así es como “Marcas País” empieza su largo recorrido con opinión, entrevistas, investigaciones y las posiciones de los distintos actores que sostienen las denominaciones de origen.
Con el aporte de todos vamos a conseguir que productos y servicios cumplan las promesas y satisfagan nuestras expectativas.

www.marcaspais.com